Dos por dos
Fred lo pensó al despertarse de una siesta corta después de haber hecho el amor con Samantha. Prefirió contárselo enseguida para no callarse y atormentarse con la idea de decirlo y de hacerlo. Ella estaba despierta, contemplativa, satisfecha. —Samantha, sabés, me gustaría mucho acostarme con vos —se interrumpió un momento—, después de que te acuestes con otro. Ella lo miró y le sonrió. No fue una sonrisa de no tomarlo en serio ni tampoco sarcástica. Fue para…